PÁRATE

Luis Avilés

Tue, 02/15/2022 - 20:19

"Párate" es una palabra interior que puede ayudarnos a avanzar en la escucha de nuestra conciencia profunda. Nos remite a no decidir de forma apresurada o impulsiva, a escuchar más hondamente desde qué nivel me estoy viviendo, para ajustar nuestra respuesta en una determinada situación, y así tener la sensación de que soy yo mismo quien realmente dirige mi vida. Parar permite también saborear pequeños instantes de paz o momentos de felicidad que la vida nos regala.

El otro día, ante lo que expresaba una persona en una acalorada reunión en la que me encontraba, estuve a punto de intervenir precipitadamente y expresar lo que me estaban produciendo sus palabras. En ese momento algo me hizo contenerme, algo que venía a significar un “párate…espera”. Seguí esa intuición. Y después me alegré: me permitió acoger mejor lo que quería responderle, expresarme de una manera más comedida, hacerme entender mejor y no dejarme llevar por lo que se me había activado emocionalmente.  Fue constructivo para la relación y me dejó en paz.

En un artículo anterior hablaba de palabras mágicas. Es decir, expresiones, frases o palabras que me ayudan a avanzar o a dirigir mi vida. Os hablaba de “disfruta”.

Ahora os hablo de otra de estas “palabras mágicas” para mí: “párate”. Cuando me digo a mí mismo, o surge dentro de mí, es como una invitación interior a no decidir de manera apresurada e impulsiva. Es una invitación a acoger las cosas, la situación, los acontecimientos y lo que siento interiormente antes de reaccionar y actuar. “Para” o “párate” me remite a mí mismo. Me remite a acoger desde mi conciencia profunda cómo vivir y actuar ante lo que tengo delante.

Me ha ayudado en múltiples ocasiones a ser menos impulsivo y más reflexivo; a dejar decantar las cosas y, a veces, a consultar “con la almohada” antes de tomar una determinada decisión. Me ha posibilitado que no dirija mis decisiones lo primero que me viene a la cabeza o alguna de mis emociones. Ha sido clave para no tener que arrepentirme de lo dicho o de lo hecho. Me ha permitido hacerme más consciente de lo que realmente quiero, pienso y decido. Y a conocerme más a fondo a todos los niveles de mi persona.

Todo esto ha requerido un aprendizaje, un largo aprendizaje. He aprendido a refrenarme, a controlarme en lo que digo y hago. Y no ha sido fácil; porque, de primera, tiendo a ser de primeras reacciones, soy de temperamento sanguíneo y en muchas cosas tengo la respuesta o la reacción rápida. Soy de tendencia más activa que reflexiva.

 Pero he aprendido a pararme y escucharme, a distinguir de dónde me vienen las cosas. A diferenciar lo que viene de mi sensibilidad alterada o dolorida de lo que viene de lo mejor de mí. A darme cuenta de lo que me viene de la obligación o el deber de lo que me viene de la intuición profunda. A distinguir lo que viene de una ambición de lo que viene de una aspiración a desplegar mis capacidades, etc, etc…

Páratetambién me trae la sensación de que no es el capricho o la ambición, el miedo o la frustración los que dirigen mi vida, sino una coherencia y responsabilidad interiores para con lo que soy de fondo. Me hace sentir que no estoy solo en mis decisiones. Tengo un gran aliado, mi conciencia profunda, que está en la base de ese elegir sabiamente que he ido descubriendo y aprendiendo a vivir.

Ha sido, realmente, un elemento de equilibrio para mi persona. Como digo, ha requerido su aprendizaje y un trabajo de observación personal. Y puedo decir que este “párate” me ha permitido esa escucha interior a mi conciencia y a distinguir a qué nivel me estaba viviendo.

Y desde aquí os invito a conocer a fondo y a vivir el aprendizaje del método de discernimiento que transmitimos en PRH, tanto para las decisiones importantes como para los actos cotidianos y las costumbres que vivimos de manera habitual. Merece la pena. Es admirable.

El método invita a parar de diferentes formas, prolongada o breve, rápida o instantánea a veces, para poder escuchar a la conciencia profunda ante  la situación que se presenta para tener que decidir. Es una forma de decidir y de vivir que permite tener una sensación de ser uno mismo quien realmente dirige su vida, decidir bien, crecer en quién realmente eres y sentirse satisfecho y en paz. Esto lo trabajamos a fondo en el curso Tomar decisiones constructivas y lo presentamos de una manera sencilla e interesante en el libro “Saber decidir, clave para ser feliz”.  Te animo a leerlo y, si te es posible, a hacer el curso.

También este “párate” ha enriquecido mi vida interior. Ha supuesto un encuentro más a menudo conmigo mismo. Un encuentro conmigo para escucharme realmente en lo sentido, en lo vivido, tanto en lo positivo como en lo que no funcionaba bien. Esta parada es esencial para empezar a observar el universo interior que encerramos cada persona. Ha sido “para y escucha”, “para y observa” o “para y aprende”. Paradas cortas y ultrarrápidas en el quehacer diario, pero también paradas laaargas y silenciosas, en otras ocasiones, de auténticos y bellos encuentros con mi mundo interior.

Por otro lado parar me ha permitido saborear y disfrutar de pequeños instantes o grandes momentos que la vida me ha regalado. El aire fresco en el rostro en una tarde gris, una mirada de complicidad y entendimiento entre dos amigos, el momento de claridad y lucidez de un participante en un curso ante un descubrimiento realizado, etc, etc.

Pero hoy no me detengo más; quizás en otro momento.

Te dejo algunas preguntas que pueden ayudar a verte en relación a este acto de pararse:

  • ¿Me es fácil parar antes de actuar o decidir?
  • ¿Me paro para distinguir lo que me mueve al actuar, lo que hace que vaya a actuar así?
  • ¿Me atrae parar a escucharme por dentro?
  • ¿Me paro para saborear lo que la vida me regala?

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